Tomorrow

16 de septiembre.

Fecha señalada para llegar a Moldavia. Después de un verano de 10, tocaba atravesar Europa para el comienzo de la actual “aventura”.Llevaba dos semanas especialmente nervioso, pues esto no era irse a Roma o París, sabía que  iba a ser distinto pues toda la información que había leído en internet sobre mi futuro país se resumía en dos palabras “pobre” y “peligroso”.

Desperté en Viriato, Madrid. El fin de semana ha sido brutal entre fiestas y despedidas, Chotis y yo tuvimos nuestras ultimas coñas como siempre, y tras el abrazo y el adiós que tan bien conocemos –Viriato, es el nombre de una calle, de un piso, donde viven grandes amigos, mi segunda casa, no ha habido un viaje en los anteriores dos Erasmus que no terminase o empezase ahí- cojo el taxi hacia Barajas.

Salon de Viriato ( Mi dormitorio )

Salon de Viriato ( Mi dormitorio )

Viriato 2

Tras el protocolo de aeropuerto que odio,un par de horas, llegué al avión. Primera vez que vuelo con esta compañía, Tarom, el “rom” es de Romania.

Tarom

Tarom

Esa era la escala para llegar a Moldavia. El país de los dientes dorados, Dracula y los porteros de discoteca –por supuesto, no es así la realidad, y que no se me moleste ningún Rumano, en España somos de tópicos, y es lo que hay- ,y así fue. Llegada a Bucarest, sin mas accidente que pensar que me habían perdido mi maleta, pues no sabía que iría directamente a parar a Chisinau, mi siguiente parada. Tras informarme, tranquilizarme tras el ataque al corazón y comerme un relaxing menú crispy chicken en Mc Donalds, a por el siguiente avión.

Aquí es donde me llevo la primera sorpresa. He cogido unos cuantos vuelos hasta la fecha, y esperándome un avión como cualquiera de los otros, el que me lleva a Chisinau fue este.

Airmoldova

Un avión de 25 plazas, que me saco una carcajada cuando estaba en su interior, ¿Un puto jet privado para ir a Moldavia? Esto comienza cuanto menos curioso, pensé. Tras un cortísimo vuelo,1 hora, aterrizamos y todo perfecto.

Llegamos a la zona de revisión de pasaportes y segundo detalle gracioso. El hombre que va justo delante mía, agarra el mismo pasaporte que el mío, uno de España. Si hubiera sido la entrada en cualquier otra capital no me hubiera extrañado tanto, pero aquí, que no reciben más de 5000 turistas al año… si, me extrañé.

“¿Español?” pregunté. Y efectivamente, era de España y no solamente eso, era de Valderrubio, un pueblo de Granada, mi ciudad.

Fue ahí cuando mi cara tuvo que ser un autentico “WTF” .Total, tras la sorpresa me cuenta que vive y trabaja aquí por que esta casado con una moldava, que si necesito ayuda le escriba y demás.

No nos habíamos despedido todavía en la salida cuando vi una mujer con un folio en el que estaba mi nombre escrito. Esa mujer era una de las encargadas del hostel en el que me alojaría, y venia al aeropuerto pues había contratado el servicio de recogida –pasaba de vérmelas canutas sin saber la lengua y tal- nos dirigimos al coche y para el centro.

La imagen que se me quedo grabada mientras me preguntaba un poco de donde venía y a que iba a Moldavia fue esta, entrando en la carretera ver de frente estos dos edificios que tanto había visto en internet.

Gates of Chisinau

Los edificios que hay a los lados se llaman “Gates of Chisinau”, “Puertas de Chisinau”, por el parecido,por la sensación que dan de abrirte la ciudad en tu llegada por la carretera.

Esta foto no es mía, la he cogido de la red. La única gran diferencia con la imagen que yo vi es  que entonces era de noche, y la luz que había era la eléctrica, así que podéis haceros una idea. Intentaré hacer esa foto a lo largo de este año, pues creo que merecerá la pena.

Mi primera impresión al ver la ciudad no fue mala, pero si impactante, la mayoría de las tiendas y carteles que veía tenían las letras en cirílico, Ruso.Tampoco es que todo estuviese muy bien iluminado, pero esto ya me sonaba del año pasado en Eslovaquia.

Llegamos al hostel, en el que me presentó al otro encargado, un chaval de 22 o 23 años que tenia gran parecido con Harry Potter, pero dando su toque distintivo, la barba.

Otra vez a compartir la información de mi viaje, y contándole lo poco que sabía de Moldavia ,se veía que no le gustaba lo que le contaba, y el decía que esto no era Africa,que como podía observar ellos tienen iluminación en las calles blah blah blah,si si,iluminación, de lo que me he quejado arriba –la gente aquí no acepta que son el país mas pobre de Europa, es como que no se lo creen, especialmente las personas que nunca han visto algo más fuera-.

Otra de las encargadas, una joven de 20 años, me acompaño a un cajero a por dinero, pues venía con euros, y aquí los euros solo sirven para ir a las casas de cambio y cambiarlos por Leis, la moneda del país.

Leis

En el camino por las “tan bien iluminadas” calles de Chisinau, me preguntó si podía practicar español conmigo, obviamente le dije que si. Tras un rato hablando ,pues su conocimiento de la lengua era bastante bueno, me dijo que yo era el primero con el que practicaba español –me quede loco-, y que solo había aprendido viendo telenovelas con sus respectivos subtítulos en ruso –mas loco todavía-.

Vuelta al hotel, probé la cerveza regional, con el mismo nombre de la capital.

Bere

Ducha y cama, merecidas después de más de 12 horas de viaje.

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